RUBOR: TIPOS Y USOS


Close-up of young woman applying blush, studio shot

 

Para muchas mujeres, el rubor es parte esencial de su maquillaje –después de todo, hace milagros si luces cansada o si tienes pocos segundos para arreglarte. Sin embargo, otras lo omiten por miedo a una aplicación incorrecta. La verdad es que el colorete puede darle vida a tu rostro o, por el contrario, destruir tu look completamente.

Con el fin de evitar desgracias mayores, es importante que te familiarices con los tipos de rubores que existen, sus usos, ventajas y desventajas.

Una vez que lo domines, la elección y aplicación del colorete serán pan comido. ¡Manos a la obra!

Busca el Color Adecuado

Quizás, en el maquillaje actual no existan reglas pero es necesario utilizar el sentido común. El colorete que mejor lucirá en ti es aquel que se vea natural, como si te sonrojaras, y eso lo logras consiguiendo uno que complemente el tono de tu piel.

Los rubores duraznos o rosa-durazno son perfectos para cualquier color. Violeta o rojo oscuro, sobre todo si son transparentes, van bien en pieles morenas o negras. Las damas de piel amarillenta, pueden utilizar bronceadores o rubores terracota-naranja; mientras que los tonos rosas lucen en rostros claros.

Asimismo, considera las condiciones de tu cutis. Si presentas rosácea, disimula con un poco de base o corrector e intenta no saturar tus mejillas de color. Un excelente tip consiste en aplicar prebase en esa área para crear un “lienzo” más prolijo, de manera que el rubor no desaparezca a mitad del día o se acumule en las zonas problema.

Conoce tu Piel

En el mercado de la belleza es posible encontrar cientos y cientos de rubores.

El color no sólo es primordial, también la fórmula de los mismos; así que debes elegir uno que vaya con tu tipo de piel ya que los coloretes pueden dejar al descubierto cualquier imperfección –poros grandes, resequedad, venitas, etc.

Por cierto, los rubores no se limitan a la versión compacta –por tanto debes aprender las principales diferencias entre ellos.

Escoger el “ideal” es cuestión de gustos, pero te facilitará las cosas si buscas uno que se adapte a tu tipo de cutis. Para más detalle, dale un vistazo a esta rápida guía:

• Piel Seca: versiones en crema o mousse. Se mezclan muy bien y agregan humedad a tu rostro.

• Piel Grasa: versiones en polvo o compactas. Generalmente, duran por más tiempo (una ventaja para el cutis aceitoso) y absorben el sebo.

• Piel Sensible: versiones hipoalergénicas, orgánicas o minerales.

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