dale un toque diferente a tu rostro aprendiendo a usas los polvos bronceadores


El mundo del maquillaje está en constante renovación con la producción de cosméticos versátiles que permiten un sinfín de usos para contribuir a nuestra belleza. Y es el caso de los polvos bronceadores o también llamados polvos de sol, de los que te hablaremos un poco más en el presente artículo.

Descubre algunos secretos y trucos de maquillaje que podrás aplicar con estos polvos que te permitirán lucir un tono de piel más dorado, o esculpir tu rostro sin apenas esfuerzo.

¿Qué son los polvos de sol?

Coloquialmente llamado “polvo bronceador, se trata de un producto de maquillaje que nos permite lucir una piel más brillante y bronceada sin necesidad de someternos a los efectos del sol. En Europa, en las estaciones de primavera, verano y otoño es cuando se produce la mayor demanda de este tipo de polvos, y el resultado que se quiere obtener (y se debe obtener), es el de un rayo de sol sobre nuestro rostro, cuello y escote.

¿Qué tono elegir de polvo bronceador o qué textura nos conviene?

Siempre elegiremos dos tonos por encima del de nuestra propia piel  y el acabado que más nos favorezca, pero sin escoger un tono demasiado oscuro ya que la idea es darle al rostro un ligero toque de sol. Podemos encontrar tonos más satinados o mates, rosados o dorados, crema o polvo… Todo dependerá del acabado que se quiera conseguir.

¿Cómo aplicaremos este producto para cada acabado?

Si lo que quieres es conseguir un acabado más fresco utilizaremos un bronceador en crema con un toque satinado en las zonas más sobresalientes del rostro: tabique nasal, frente, pómulos y mentón. Esta clase de bronceado siempre irá de la mano de un iluminador satinado, marcando la zona alta del pómulo, nariz, arco de Cupido, en el arco de la ceja y lagrimal.


Para un acabado playero lo mejor es un tono dorado mate o un poco satinado  junto con una brocha grande y de pelo natural. Deslizaremos el producto sobre el rostro siguiendo la forma de un “tres” empezando desde el nacimiento del cabello, pómulo, mandíbula y, por último, la nariz. Siempre graduando la cantidad de menos a más.


El famoso “contouring” lo podremos realizar con dos tipos de texturas: o bien con productos en polvo o con productos en crema, pero siempre mates. Con esta técnica lo que queremos conseguir es redibujar nuestro rostro potenciando y disimulando los rasgos que queramos. Es la conocida "cirugía low cost", ya que podemos conseguir modificar los rasgos de nuestro rostro con un juego de luces y sombras. Todo dependerá de que forma ósea tengamos en el rostro.

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